teologia para leigos

19 de outubro de 2011

PARA SAIR DA CRISE 2/8

por onde começar?

 

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«¿Economía para quien? ¿Economía para qué?

El tema del encuentro y de mi conferencia

por Elena Lasida








Economía con futuro: es para mí un acto de audacia llamar así un encuentro en plena crisis económica. Es ir contra corriente del sentimiento general: en vez de decir que la economía nos esta ahogando, se dice que le economía abre al futuro. En vez de ver la economía como una amenaza, se dice la economía como una promesa. Es un acto de fe, una expresión de deseo más que una descripción de la realidad. Y yo pienso que es fundamental, para encontrar soluciones a la crisis, de empezar por expresar una esperanza, una aspiración. No se trata de angelismo, sino todo lo contrario: hay que empezar por creer que el cambio es posible para hacerlo realidad. Gracias entonces por invitarnos a soñar futuro, no para escapar a la realidad, sino para poderla transformar. (…)

La economía social y solidaria se define a través de una multiplicidad de experiencias muy diferentes que buscan privilegiar la dimensión social y humana de la actividad económica. Dichas experiencias se desarrollan en todos los sectores de la economía: el comercio justo, el microcrédito, los sistemas de intercambio de bienes y servicios sin moneda o la creación de monedas paralelas, son algunos de los ejemplos más conocidos de este tipo de iniciativa.

De manera general se puede decir que la economía social y solidaria constituye una nueva manera de concebir la economía y su función en la sociedad. La definición clásica de la economía privilegia su función material referida a la capacidad de producir y distribuir los bienes necesarios de una población. La economía social y solidaria privilegia la dimensión social, y más precisamente la dimensión “societal” referida a la capacidad de generar relaciones que producen cohesión en la población y responden a un proyecto colectivo de sociedad. Al poner su atención en la “calidad” de les relaciones generadas a través de la actividad económica y no sólo en la “cantidad” de bienes producidos, la economía social y solidaria abre la posibilidad de una relación de alianza y no sólo de contrato al interior mismo de la economía.

El “comercio justo” puede servir de ejemplo para ilustrar cómo une relación de alianza puede tomar cuerpo en una relación económica. El principio del comercio justo reside en una relación comercial entre un pequeño productor de un país pobre y los consumidores de países ricos. El objetivo es permitir al productor de acceder al mercado internacional, garantizándole un precio “justo”, es decir un precio que le permite vivir dignamente y cubrir sus costos de producción.» (…)

El comercio justo constituye así una buena ilustración de cómo la economía puede ser un lugar de alianza y no sólo de contrato, lugar de confianza recíproca y no sólo de cálculo del interés individual, lugar dónde se construye la sociedad y no sólo lugar de satisfacción de necesidades personales. (…)

Una de las prácticas más desarrolladas de la economía social y solidaria es el microcrédito. Como su nombre lo indica, se trata de un crédito de pequeño monto, que permite a las personas que no pueden acceder al crédito bancario clásico, obtener un financiamiento para poner en marcha un proyecto productivo generador de ingresos. Los bancos en general otorgan créditos a partir de un cierto monto mínimo y sobretodo exigen garantías financieras que permiten cubrirse del riesgo de un eventual no reembolso. Esta práctica excluye del acceso al crédito a los sectores de la población más necesitados. La “promesa” de reembolso que hace la persona que recibe un préstamo se sitúa bien a nivel de la “garantía”. El microcrédito va a reemplazar la garantía financiera por un acompañamiento social que se realiza de manera colectiva o individual.


Economía, lugar de alianza y de promesa

A través de estos dos ejemplos no pretendo erigir la economía social y solidaria como modelo económico alternativo. Se trata simplemente de mostrar a través de la economía social y solidaria que la economía puede ser otra cosa que lo que se cree habitualmente. Lo que me parece interesante a valorizar de la economía social y solidaria [ESS] es por un lado su capacidad relacional y por otro su potencial innovador. Estas dos características corresponden a dos dimensiones propias del ser humano: ser social y capacidad creativa. La economía social y solidaria nos dice que la economía puede ser un lugar de relación y de creación, un lugar de alianza y de promesa, y nos desafía a transformar el sistema económico en ese sentido.

(La economía aparece a través de estos ejemplos como una promesa de alianza y como una alianza que genera promesa. Promesa de alianza, porque se trata de una economía dónde la reciprocidad es el principio regulador, donde la relación económica sirve para crear sociedad más que para satisfacer las necesidades individuales de cada persona. Alianza que genera promesa, porque libera la capacidad creativa de cada persona e invita a creer en un mejor posible. La economía social y solidaria es promesa de “otra economía”: dice que hay otra economía posible, pero que se debe aún inventar.)

Alianza y promesa no pretenden ser otra cosa que ilustraciones de otra forma de concebir la economía y de las relaciones que ella puede generar. Ni la alianza ni la promesa, ni el comercio justo ni el microcrédito, son propuestos como soluciones a la crisis actual. Son sólo ejemplos para mostrar que la economía, a través de la producción y la circulación de bienes y servicios, genera relaciones, y que según la forma que se le da a esas relaciones, se construye un cierto tipo de sociedad.

Economía para quien y para qué? Para crear relaciones que hagan que cada persona pueda sentir que ocupa un lugar en la sociedad y que tiene algo propio y único para aportar a un proyecto de vida en común. Es esta la economía con futuro en la que yo creo

Elena Lasida

[Trata-se de parte – menos de metade - da Conferência que Elena Lasida proferiu na Fundação Calouste Gulbenkian, durante o Simpósio «A Economia Portuguesa - Economia com Futuro», a 30 Set 2011]